Le debemos un homenaje: este es Wu Lien-teh, el inventor de la mascarilla y otras medidas sanitarias

Se desempeñó como doctor en una epidemia del SXX.
miércoles, 10 de marzo de 2021 · 21:04

Hay un objeto representante de la pandemia del que seguro -por más que quisiéramos- no podremos olvidarnos jamás: la mascarilla. Ha sido protagonista no solo por lo extraño que resultó implementarlo a nuestra vida, sino por las ventajas que conlleva utilizarlo.

Funte: Ministerio de Salud Gobierno de Chile.

Orígenes

Pero ¿qué sabemos realmente del origen de este objeto? ¿Cómo se supo que podría utilizarse en casos como el que estamos viviendo hoy? Según la historia, hubo una peste en China a principios del SXX, entre 1910 y 1911: la peste de Manchuria.

Esta peste, también conocida como gran plaga de Manchuria, fue una grave peste neumónica que afectó a esta zona de China; como no había vacuna y la peste era casi de un 100% de letalidad, más de 60.000 personas fallecieron, incluidos profesionales de la salud.

Un poco más de historia antes de adentrarnos en la historia de la mascarilla: esta plaga comenzó debido a que los inmigrantes chinos que llegaron a las zonas de Mongolia y Manchuria comenzaron a alimentarse de un animal que los habitantes evitaban a toda costa: la marmota sibirica. Allí comenzó la epidemia.

Fuente: FRANCE 24 Español.

El precursor de la mascarilla

Wu Lien-teh. Este es el nombre de uno de los médicos líderes de la batalla contra este virus, considerado precursor de la mascarilla moderna, la cual implementó para los procedimientos médicos de todo tipo. Wu nació el 10 de marzo de 1879 en Penang, Malasia y fue el primer estudiante de ascendencia china de la Universidad de Cambridge.

Wu Lien-teh fue uno de los médicos de la dinastía Qing; a los tres años de servicio para la monarquía del país, fueron registradas varias muertes cuyo motivo era desconocido. Fue entonces que el profesional médico comenzó su labor, la cual le valdría la nominación para el Premio Nobel en Medicina durante el año 1935, siendo el primer malayo considerado.

Fuente: Biografías.Info.

En uno de sus obituarios, el cual fue publicado el año de su muerte, se pueden leer las siguientes palabras referentes a las características de las personas enfermas: “Había enfermos con aspecto de indigentes, tosiendo y escupiendo sangre. Nadie portaba protección”.

El documento sigue y en él se puede leer que más del 50% de los y las profesionales de la salud que se encontraban luchando contra este virus habían fallecido por un problema indetectable. En ese instante, Wu se dio cuenta: el virus se propagaba por el aire.

Fuente: Radio Usach.

Un pionero en salud

Fue entonces que comenzó a utilizar una mascarilla de tela, modelo de la máscara N-95, una de las más utilizadas por los profesionales durante la pandemia de coronavirus. Pero sus acciones no quedaron ahí: aisló a los infectados, creó una lista de turnos, fumigó los lugares y recomendó que se mantuviera la distancia social.

Además, descubrió que durante el invierno, los cadáveres servían como una especie de incubadora para el virus, por lo que el médico convenció a las autoridades de llevar a cabo una cremación. El 01 de marzo de 1911 fue el primer día de libertad virósica.

Fuente: NOTICIAS DEL MUNDO.

Y si esto parece poco, Wu Lien-teh pudo rastrear la naturaleza del virus: los cazadores de marmotas se contagiaron a partir de las pieles de estas, que se encontraban colgadas en sus casas. En menos de tres meses, el profesional malayo controló la epidemia. Su gran amor, la salud pública, fue su vocación hasta su fallecimiento el 21 de enero de 1960.

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