Un amor profundo y novelesco: Gabriela Mistral en Lumen como nunca antes se la interpretó

El libro trata acerca de la relación que mantuvo con Doris Dana, escritora estadounidense, y muestra el vínculo complejo y particular que ambas mantenían a la distancia.
miércoles, 7 de abril de 2021 · 19:06

No hay dudas a la hora de afirmar que Gabriela Mistral es una de las personas más importantes de nuestra historia, no solo en el ámbito literario, sino también el político y el social, sobre todo desde el movimiento feminista, a pesar de que distó de la connotación que se le daba en su época. La escritora, primera mujer iberoamericana​ y la segunda persona latinoamericana​ en recibir un premio Nobel, tuvo una relación amorosa con Doris Dana, su par estadounidense.

Y esta relación fue el objetivo de Daniela Schütte, Licenciada en Lingüística y Literatura Hispánicas por la UC y actual Coordinadora de Memoria Chilena de la Biblioteca Nacional de Chile desde 2018. Por eso se dedicó a compilar todas las cartas que la chilena se envió con su amada en Doris, vida mía, un libro publicado por la Editorial Lumen debido al 132 cumpleaños de la poeta. Durante una entrevista con La Tercera, contó todo el proceso de compilación y su perspectiva del vínculo entre ambas.

Fuente: MUMS Región de Valparaíso.

El libro consta de casi 500 páginas y en ellas se puede encontrar todo el epistolario que reúne las cartas que se enviaron durante toda su relación, desde 1948 hasta 1957. Un libro de características similares se publicó en 2009: Niña Errante, por Pedro Pablo Zegers, quien también reunió esta correspondencia. No obstante, el libro de Schütte comprende otro tipo de edición, que fue propuesta por Paz Balmaceda, integrante de la casa editorial mencionada. 

Doris, vida mía propone una lectura a partir de los documentos que forman parte del archivo de lo que pudo haber sido la vida de Gabriela Mistral en esos años. Intenta armar un relato.

Ante la pregunta de por qué decidió estructurarlo así, Schütte contestó: “Porque esa fue mi propuesta editorial. Me parecía que era mucho más rico proponer una lectura de esos documentos teniendo como eje esa relación, pero también aportando información sobre su vida y su obra, dando más densidad sobre su figura”. En el libro hay 183 cartas: “Se dejaron fuera las cartas que mandó Doris, que no son muchas, y porque no forman parte del archivo de la Biblioteca. Tampoco se incluyeron los telegramas, de manera que solo se hizo con las cartas de Gabriela Mistral”.

Fuente: Epistolar. Podcast de cartas.

A la hora de descartar y seleccionar, la académica fue tajante: eligió todas aquellas que dan cuenta de los diferentes momentos de la relación, “las que dieran cuenta de la visión de Mistral de su entorno; sus opiniones políticas, sociales, de la contingencia, de lo que pasaba en su tiempo, y de su trabajo consular. También incluimos las cartas que dan cuenta de su trabajo literario y de su personalidad”. Un proceso para nada fácil, ya que la escritora jamás fechaba sus cartas, excepto por las de los primeros años.

Hubo que revisar los timbres de los sobres, cuando estaban, porque hay algunas que no los tienen. En medio del proceso de selección de material, nos dimos cuenta que 28 cartas no habían sido incluidas y eran significativas para la lectura que se estaba trabajando, por eso se incluyeron.

Fuente: unipe: Universidad Pedagógica Nacional.

La compiladora agregó que la parte más compleja fue ubicar la datación, ya que el orden es cronológico y buscar que fuera coherente, que no fuera repetitiva fue un reto: “Mistral tenía esta preocupación de que las cartas se perdieran, o que se las robaran”. Acerca de estas 28 cartas inéditas, contestó que no hay un tema particular, sino “matices de la relación que me pareció importante visibilizar o profundizar. Por ejemplo, hay un borrador de carta probablemente del 48 que es un poco, me parece, como la hoja de ruta de sus expectativas de la relación”.

Hay otras en que insiste sobre la ausencia y la inseguridad de la permanencia del vínculo entre ambas. También la ausencia de cartas o noticias. Algunas tienen indicios sobre su trabajo literario y otras sus impresiones sobre Chile, por ejemplo. Otras que tienen que ver con temas más logísticos y de apoyo doméstico.

Fuente: Fundación BS.

Algunas de las maneras en que la escritora se refería a Dana eran “Amor”, “Querida mía”, “Doris danita”, “Dear”, “Linda Doris” o “Vida mía”. Esta relación amorosa era muy profunda y particular, debiendo sortear de manera constante el movimiento de la profesión de ambas, dándose su relación a la distancia. Solo a partir de 1955 vivieron juntas en Nueva York: “Se va viendo en las cartas cómo era en esos años mantener una relación de esa naturaleza, basada en la ausencia”.

Es una relación intensa, tremendamente intensa, creo que difícilmente se podría calificar como fría. A ratos muy cariñosa, a ratos muy demandante.

Fuente: Canal Encuentro.

Algunas de las palabras de la escritora chilena fueron: “Querida mía enfermita: Perdóname: yo he estado muy resentida por tu silencio. Todo imaginaba menos que estuvieses malita y de enfermedad seria” o “Vida mía, por fin, por fin, yo recibo cartas tuyas. Después de la primera -y única- con fecha 09 yo no había recibido nada de ti y mi ánimo cayó en una depresión poco colérica, sombría y sin esperanza. Mi naturaleza tiende a eso, pero esta vez la cosa ha sido mucho peor”.

A la pregunta de qué era lo que unía a ambas mujeres, Schütte contestó que “algo muy bonito que Gabriela le dice a Doris en las cartas, que esta relación viene de otra vida, eso se hace patente en varias ocasiones”. Además, describe a Mistral como una mujer “fuerte, muy decidida, que tiene muy claro cuáles son sus intereses y cuáles sus compromisos; por otro, una parte de fragilidad, de vulnerabilidad, tiene inseguridades como el mundo, que tiene preocupaciones económicas”.

Fuente: Comunicaciones Colegio Mistral.

El libro se encuentra disponible en todas las librerías nacionales. Otra manera de leer a Gabriela Mistral, otra manera de interpretar a uno de los símbolos de nuestro país, otra manera de enriquecernos.